miércoles, 2 de diciembre de 2009

Ingerir

Qué poco poético es comer, masticarte tu futuro quizá lleno de tropezones difíciles de digerir.
Qué poco poético resulta engullir, mientras una parte del mundo te observa con una cierta repugnancia mientras destrozas tus propios fracasos como un papilla salivada que todos rechazan.
Comerte la vida con todos tus errores es una tarea difícil. Ni siquiera sabemos distinguir entre acierto o error, ni siquiera sabemos ingerir un menú degustación de momentos que nos hagan mejores.
Nos confunde la química y la física, la perspectiva y las sensaciones, la lluvia o el viento.
Ahora, momentáneamente a mi lado; compartes medias verdades, medios problemas, medias historias de lo único que tenemos allí delante. Otras, momentáneamente lejos; no vamos devorando nuestro propio dolor. Porque aunque lo disfracemos de manjares orientales, sólo nosotros podemos tragarlo.