domingo, 24 de mayo de 2009

Amigos

Supiste bien tenderme la trampa de tu éxito. Reclamaste con justicia que los planetas desconocidos tuvieran un lugar en el extraño pedestal del gentío.
Tocaste mis fibras más débiles, manipulando el futuro, dando la espalda a los más evidentes espacios de sueños baldíos.
Jugaste con mis deseos y con mis sueños, con mis ansias y con mis frustraciones, con mi sentimiento de inferioridad y con las puertas que me abriste hacia montañas de imposibles perdidos.
Me dijiste que sí, que no, que más tarde, que otro día, que imposible... De vez en cuando soltabas una sonrisa para que continuara contigo.
Al final, meno mal que quedan los amigos. Las letras, las palabras, las escuchas, la paciencia, la compañía, las llamadas, las lecturas, la esperanza... tiempos de silencio para comprender mejor y ver fluir imágenes ocultas que construyen mi yo más escondido.

1 comentario:

Ale dijo...

Y por suerte...quedas vos y lo aprendido...
Un gusto leerte,un gusto de esta forma,conocerte.
Saludos.