Como en el poema de Benedetti vivo encerrado en mi casa, una casa que he construido para refugiarme del mundo, de la realidad que me condenó a las más terrible de las torturas: matarte pero dejate en vida: percibir, sentir, desear... pero emocionalmente tetrapléjico.No cabe duda. Busco desde entonces que las puertas que dan al mundo tengan un motivo para abrirse y me refugio en los sueños, en los versos, en los poemas. A veces me gustaría vivir en una canción, permanecer para siempre entre los acordes y las letras.Soy un personaje patético que sueña con no soñar, que vive para no vivir, que lucha para no luchar. Mis paranoias me llevan a escribir para que nadie me lea, porque en mi casa -a diferencia de la de Benedetti- no entran huéspedes.
"No cabe duda.
Ésta es mi casa aquí sucedo,
aquí me engaño inmensamente.
Ésta es mi casa detenida en el tiempo.
Llega el otoño y me defiende,
la primavera y me condena.
Tengo millones de huéspedes
que ríen y comen,
copulan y duermen,
juegan y piensan,
millones de huéspedes que se aburren y tienen pesadillas y ataques de nervios.
No cabe duda.
Ésta es mi casa.
Todos los perros y campanarios asan frente a ella.
Pero a mi casa la azotan los rayos
y un día se va a partir en dos.
Y yo no sabré dónde guarecerme
porque todas las puertas
dan afuera del mundo."
Mario Benedetti